Con la llegada de mayo, y las ansiadas lluvias que refrescan la tierra tras la sequía, los venezolanos nos preparamos para una fiesta vibrante, llena de color y devoción: la Cruz de Mayo. Es una de esas tradiciones que atesoramos con cariño, siempre acompañada de flores, cantos, vecinos reunidos y un altar sencillo, pero rebosante de fe y color. Cada 3 de mayo, en muchísimas regiones del país, rendimos homenaje a la Cruz, un símbolo de esperanza, agradecimiento y petición por buenas cosechas. Pero más allá de lo religioso, la Cruz de Mayo representa el encuentro, la comunidad, la memoria y una tradición que vale la pena seguir compartiendo.
El origen de esta festividad se remonta a la época de la Colonia, cuando los misioneros españoles llegaron a América. A medida que enseñaban la religión católica, la Cruz se fue arraigando en la vida y la espiritualidad del pueblo. Con el tiempo, esta tradición religiosa se mezcló con las creencias populares, las costumbres indígenas y la profunda conexión con la naturaleza. Así nació la Cruz de Mayo tal como la conocemos hoy en Venezuela: una fusión hermosa de fe, cultura y agradecimiento.
Durante la celebración, es común escuchar cantos conocidos como décimas o fulías. Estas son composiciones poéticas, a menudo improvisadas, que rinden homenaje a la Cruz con versos llenos de devoción. La música es clave: tambores resuenan, acompañados de rezos, mientras se comparten comidas típicas y dulces tradicionales. Es una fiesta que ha pasado de generación en generación, y que sigue viva gracias al cariño y el profundo respeto de quienes la celebran.
¡Únete a la Celebración!
Si quieres vivir de cerca esta hermosa tradición, te invitamos el próximo sábado 24 de mayo a las 7:00 p.m. en la Recepción Central. Se llevará a cabo la construcción del altar de la Cruz de Mayo, acompañada de una breve reseña histórica, ofrendas y cantos de fulía con el grupo "Las tradiciones van a la escuela". ¡Acércate y vive una experiencia inolvidable, llena de tradición y comunidad!



